Por norma general, el mar es un lugar con sus propias reglas y ninguna nación puede controlarlo. Y por eso resulta tan atractivo para aquellos que desean experimentar con nuevos modelos de gobierno o quieren colonizarlo y crear nuevas micronaciones marinas. Por ahora aún no se ha creado ninguna nación marina permanente y sostenible, pero muchas organizaciones de todo el planeta siguen investigando cómo hacerlo, ya sea creando islas artificiales o convirtiendo navíos grandes (como cruceros fuera de servicio) en ciudades flotantes permanentes.