Los sistemas de inteligencia artificial pueden crear modelos de comportamiento sofisticados que predicen de manera fiable las conductas futuras. Esta capacidad se está explotando al máximo en los ámbitos comerciales (como saben aquellos que observen atentamente los anuncios de internet), pero ese no es el único campo en el que se le saca provecho; a los profesionales de la salud les interesa la creciente eficacia de los programas preventivos, mientras que las fuerzas y cuerpos de seguridad estarían encantados de anticiparse al crimen.
El alcance de este tipo de análisis preventivo provoca cierto malestar cultural por varias razones. Primero, los modelos generados por la IA son opacos (entran datos, salen sugerencias; pero los cálculos realizados solo los conoce la IA) y segundo, porque algunas culturas creen que esos análisis van en contra de su privacidad. Así pues, aún está por ver si merecerá la pena realizar esos cambios culturales para, a cambio, poder predecir y evitar resultados negativos.