Venerado por el pueblo chileno como el toqui (jefe de guerra o portador del hacha) que se enfrentó al conquistador español Pedro de Valdivia, Lautaro era aún un adolescente cuando lideró por primera vez a las tribus mapuches contra los colonos. Antes, había sido capturado por los españoles y obligado a servir como mozo de cuadra de Valdivia durante casi tres años. En el tiempo que estuvo preso, Lautaro aprendió los puntos débiles de los conquistadores y aprovecharía estos conocimientos al escapar.
Mucho antes de sus primeros encuentros con los españoles (para los que no era fácil pronunciar la lengua nativa), Lautaro era conocido como Leftraru o "Halcón Veloz" en lengua mapuche. Como hijo de un jefe mapuche en tiempos de paz, tuvo una infancia tranquila. La verdadera historia de Lautaro comienza con su captura (cuando tenía entre quince y diecisiete años) al cruzarse en su vida el gobernador local, Pedro de Valdivia.
Valdivia era el líder de la colonización española en Chile y dedicó muchos años a afianzar su posición a costa de las tribus indígenas. Para Lautaro y los mapuches esto supuso el establecimiento de asentamientos y fuertes españoles por todo su territorio en el sur de Chile. Fue precisamente defendiendo uno de estos asentamientos cuando Valdivia capturó a Lautaro por primera vez, un acontecimiento narrado en algunos documentos históricos y por leyendas locales chilenas.
Algunas cuentan que Lautaro se dejó capturar por los españoles para convivir con ellos y aprender sus costumbres. Lo que sí es cierto es que fue obligado a servir a sus captores y que, durante el tiempo que pasó con Valdivia, "Leftraru" se convirtió en "Felipe Lautaro" debido a los problemas de pronunciación antes mencionados de los españoles.
También sabemos que en su cautiverio Lautaro fue mozo de cuadra y cuidaba de los caballos de los conquistadores. Al observar la forma de montar y las maniobras en combate de los españoles, Lautaro pudo entender las limitaciones de su caballería.
Según los relatos más floridos, Lautaro esperó hasta aprender todo lo posible de los conquistadores y solo planeó su huida cuando estuvo seguro de que podía liderar a su pueblo con éxito en una rebelión.
Cuando regresó con los mapuche, un consejo de guerra nombró a Lautaro vicetoqui de un poderoso guerrero conocido como Caupolicán y juntos asaltaron los fuertes españoles repartidos por todos sus territorios.
Los ataques iniciales de Lautaro y los mapuches pillaron desprevenidos a los españoles y fueron un éxito. En su primera incursión como jefe de guerra en 1553, Lautaro llevó a seis mil guerreros mapuches a la victoria en la batalla de Tucapel y tomó el fuerte español. Cuando Pedro de Valdivia intentó recuperarlo poco después, su ejército fue masacrado y él fue ejecutado por los mapuches que lideraba su antiguo esclavo.
Por desgracia para la campaña de Lautaro, según la tradición mapuche, las victorias en combate debían celebrarse durante mucho tiempo. Las celebraciones demoraron los avances de Lautaro y los españoles abandonaron varios asentamientos antes de que llegasen los mapuches.
Tras varias victorias decisivas, Lautaro puso rumbo a la capital española, Santiago. Aunque sus fuerzas menguaban por las enfermedades, la escasez de suministros y la falta de refuerzos, Lautaro siguió avanzando. Después de algunas pequeñas refriegas iniciales, las fuerzas de Lautaro acamparon a las afueras de la ciudad para preparar su ataque.
Según cuenta la historia, al ver el campamento, los lugareños traicionaron a Lautaro y desvelaron su posición a Francisco de Villagra, el gobernador que había sustituido a Pedro de Valdivia. Villagra tendió una emboscada a Lautaro que acabó con su vida en la mañana del 29 de abril de 1557 y diezmó el ejército indígena.
En la actualidad, Lautaro es uno de los líderes militares más conocidos de la historia de Chile y es considerado por muchos el primer gran general del país por sus tácticas en el campo de batalla. No se amilanó ante el poderoso ejército español y sus esfuerzos por poner fin a las atrocidades que los conquistadores cometían con su pueblo incitaron un movimiento de resistencia que finalizaría casi tres siglos después de su muerte.