En el futuro, es posible que el desarrollo legal de las personas jurídicas choque de frente con las fuerzas de mercado disruptivas. Las "personas físicas" de los sistemas de gobierno podrían pasar a ser corporaciones de diversos tamaños y poder, desde megacorporaciones colosales a contratistas privados. Cuando el estado empiece a funcionar mediante corporaciones, se podría decir que se está llevando a cabo una política corporativa.
Se cree que estos estados serán libertarios y se limitarán a hacer cumplir los acuerdos llevados a cabo entre las "personas". Teniendo en cuenta que la mayor responsabilidad ética de los directores de las empresas es aumentar el valor de las acciones, las relaciones entre las personas estarán muy marcadas por ese aspecto comercial. En una política corporativa, la identidad se construye mediante las fuerzas del mercado y la capacidad de hacer que este te ofrezca unas condiciones favorables. También podrían surgir nuevas identidades de manera natural, conforme las oportunidades del mercado y de la sociedad se vayan identificando y cumpliendo.
Esta noción tan abstracta de lo que significa ser una "persona" tendrá un impacto cultural de gran envergadura. ¿Puede transmitirse la identidad de una persona biológica a otra? ¿Una familia es una empresa? ¿Un individuo biológico podría poseer más de una persona, personas superpuestas o personas que compitiesen entre sí? Para responder a estas preguntas, así como a muchas otras, habrá que cuestionarse los principios gubernamentales que se dan por sentados desde hace siglos, y es posible que las respuestas sean desconcertantes.