"Redondo, como un círculo"... bueno, como una rueda, un círculo fabricado por el hombre, con un agujero en medio para poner un eje. La combinación de la rueda y el eje se considera una de las "seis máquinas simples" en las que se basa la civilización. Utilizada en vehículos, permite transportar fácilmente objetos pesados a largas distancias; pero la rueda con eje es también el fundamento de otros artilugios como el timón, el torno de alfarero, el volante de los mecanismos, la noria y toda una serie de ruedas más que nos hacen la vida más cómoda.
La invención de la rueda se remonta a finales del Neolítico y, junto al avance de varias tecnologías más, da inicio a la Edad de Bronce. Hay pruebas arqueológicas de la existencia de vehículos de ruedas en el cuarto milenio a. C., en Mesopotamia, el Cáucaso y Europa central. En China, la rueda ya existía sin duda hacia el año 1200 a. C., cuando aparecieron los carros chinos.
Las primeras eran de madera sólida, tablones con extremos redondeados que se unían para darles una forma redonda. En otros lugares se usaron piedra e incluso arcilla (los harappas del valle del Indo) para fabricarlas. Las ruedas con radios aparecen por primera vez alrededor del año 2000 a. C. en Asia Menor, donde se utilizaban en carros tirados por caballos. Las mejoras posteriores incluyeron rodamientos de hierro, ejes engrasados y la incorporación de muelles u otros elementos amortiguadores.
Contrariamente a lo que se suele creer, los indígenas americanos ya la conocían antes de la llegada de los europeos, como prueban los tornos de alfarero y los carros de ruedas para niños de los olmecas, pero, al carecer de animales de tiro domésticos lo suficientemente grandes para tirar de carretas y carros, estaba desaprovechada. En otros lugares, la rueda de radios se usaba para todo, desde cañones a trenes. Por lo demás, se mantuvieron relativamente sin cambios hasta los años 1870, cuando se inventaron las llantas y los neumáticos.