La gran ventaja de la democracia participativa directa es que todo ciudadano tiene voz en los temas del estado. Pero, en realidad, hasta los defensores más impetuosos de la democracia directa deben admitir que es difícil llevar a la práctica este sistema. Desde que los atenienses se dedicaran a berrearse los unos a los otros en el ágora, los filósofos políticos han estado buscando democracias más eficientes y adaptables.
En el futuro, los avances tecnológicos, sobre todo en lo que respecta al auge de internet y del mundo conectado, quizá puedan resolver los problemas de adaptabilidad de la democracia. En una democracia digital, se celebrarían referéndums para responder preguntas específicas, se fomentaría la discusión pública, los comentarios y las votaciones. Los ciudadanos podrían leer los debates, ofrecer su punto de vista y votar las diferentes cuestiones mediante el uso de tecnologías que ya se encuentran disponibles actualmente, como los "smartphones".
Muchas comunidades de internet ya incluyen medidores de participación: votar temas populares, indicar que un comentario es del agrado del usuario, retransmisiones, etc. Este tipo de acciones ofrecen una estimación aproximada del capital social de los participantes. Algunos filósofos políticos defienden que este tipo de sistemas podrían emplearse para cuestiones políticas, lo que aumentaría enormemente el nivel de participación de la población, pues cualquier miembro de la comunidad podría aportar buenas ideas. Otra característica clave es que las políticas tendrían más apoyo popular, algo muy importante si tenemos en cuenta que el poder del gobierno emana del consentimiento de los gobernados.
Los primeros partidarios férreos de la democracia digital confiaban en que podría poner fin a la demagogia o a las acciones escandalosas y malintencionadas de una minoría de participantes. Sin embargo, dicha afirmación no está exenta de escepticismo; aún es imposible saber si la democracia digital del futuro nos traerá la utopía participativa prometida o si acabará asolada por fotos de gatitos y discusiones sin sentido.