El arte elamita incluía combinaciones de formas humanas y animales de maneras que podían ser de una sensibilidad y hermosura sorprendentes. Por ejemplo, el protoelamita "Toro arrodillado sosteniendo una vasija", actualmente en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, es una escultura de plata de forma humana suave y carnosa con una cabeza y unas pezuñas de toro que sostiene un gran vaso. Es a la vez femenina y masculina, animal y humana. En contraste con el "Toro arrodillado", la escultura de piedra caliza de la "Leona Guennol" es una forma humana supermusculosa con garras, cola y cabeza de leona que irradia poder pero al mismo tiempo es andrógina. Los sellos elamitas (cilindros redondos que formaban una imagen cuando se hacían rodar sobre arcilla húmeda) eran muy elaborados y, aunque las estatuas y otras imágenes pudieran haber tenido un significado religioso, los sellos los usaban los comerciantes para identificarse.
Aparecieron y cayeron civilizaciones, pero Anshan siguió siendo importante. En el año 2700 a. C., la conquistaron los sumerios por un tiempo, y en otras ocasiones cayó bajo el dominio de grupos cercanos del actual Irán, pero no por mucho tiempo. Más de mil años después, en 1500, Anshan se convertiría en el centro de un nuevo imperio, uno que luchó contra Babilonia e incluso saqueó la gran ciudad y se llevó la estatua del dios rey babilónico Marduk como trofeo. Sin embargo, el auge elamita no iba a durar mucho y la ciudad comenzó a declinar en el año 500 a. C. El profeta bíblico Ezequiel describió el Elam en declive de esta manera:
"Allí [está] Elam, con todas sus mesnadas en torno a su sepulcro: todos muertos a la espada cayeron y bajaron incircuncisos a lo profundo de la fosa. Los que sembraron el terror en la tierra de los vivos, pero vinieron con su ignominia a unirse con los que bajan al Seol y yacen en medio de los muertos." (Ezequiel 32:24).
Con los años, los persas se trasladaron a Anshan, lo que cambió el carácter de la región y revitalizó la ciudad. Durante un tiempo, Anshan se convirtió en la capital de Persia, y allí nació el legendario Ciro el Grande. Aunque cabría pensar en Ciro como proveniente de una antigüedad lejana (al fin y al cabo, gobernó en el año 550 a. C.), nació en una ciudad que ya tenía 2500 años. Es decir, Anshan era tan antigua cuando Ciro gobernó allí como este lo sería en la actualidad. De seguir vivo, cosa que no.
Sin embargo, los persas se centraron en otra parte y, cuando el imperio construyó una nueva capital en Persépolis, Anshan se convirtió en un pueblo más. Y luego, en unas ruinas.